lunes, 10 de febrero de 2014

Los poetas sentados y de pie, vistos por Jesús Capa




El sábado pasado se presentó en la librería el libro Sentados o de pie. 9 poetas en su sitio, una antología editada por la Fundación Jorge Guillén. ¿De qué erectos y sentados hablamos? De Luis del Álamo, Luis Díaz Viana, Luis Santana, Javier Dámaso, Luis Alonso García (los de a pie de la foto) y de Carlos Medrano, Mario Pérez Antolín, Eduardo Fraile y Luis Ángel Lobato (los sentados).




El artista plástico Jesús Capa presentó el acto y nos pasa un texto contándonos su versión de la historia:


"Como surge. Un día, tomando un gintonic con Quique Señorans, me dijo que había hablado con Luis Alonso y Luis Ángel Lobato (los luises) para una presentación del libro 9 poetas sentados y de pie y que le tenía que hacer un pequeño cartel para la presentación, a lo que le contesté que sí ¡claro!. Pero la cosa no quedó ahí; cuando ya estábamos con nuestra segunda copa me dice: ¡Ah! Ya sé quién va hacer la presentación: ¡tú! Yo, sorprendido, le pregunté: ¿pero no tienes a nadie mejor para hacerlo? Y él: yo creo que tu lo harías bien. ¡Ah!, bueno pues la hago, le respondí. Cuando se lo digo a Concha, mi compañera, me mira extrañada y me dice: lo del cartel me parece bien pero ¿la presentación? (yo creo que pensaba algo así como pintorcito a tus pinceles) Estoy seguro de que tenía razón, pero ya había aceptado y como la presentación iba a ser en febrero y estábamos en otoño, me daba esa tranquilidad de las cosas lejanas, pero todo llega y aquí estoy sin saber muy bien lo que hay que decir en éstos casos. 

Primero pensé en centrar el asunto en el sistema creativo, algo que nos es común, pues creo que el proceso creativo tiene algo de similar entre pintura y poesía, por lo tanto para mí más agarraderos. Pero al final he optado por presentarles de la forma más sencilla y más personal, teniendo en cuenta las cosas que nos unen, que son un mismo pueblo, Medina de Rioseco, una misma década de nacimiento, los 50 del pasado siglo, un mismo colegio en el que hicimos el bachillerato, el San Buenaventura, el que, por cierto, un día me mandó una invitación para asistir a no se qué aniversario y después me encontré una noticia en “El Norte de Castilla” en la que además de anunciar el evento, decía que habían pasado por allí personas tan ilustres como Luis Ángel Lobato, Luis Alonso, y yo. No pude por menos que echarme a reír yo solo al recordar mis malas notas, que hicieron que abandonase el bachiller a medio camino, o a Luis Alonso, al que invitaron a marcharse por viejo verde prematuro. Eso sí, otra cosa ha sido Luis Ángel que acabó allí su bachiller como se debe, es decir, con buenas notas y buen comportamiento. En fin, así son las cosas. 

Nos conocimos de niños e hicimos amistad de adultos, y ahora, peinando canas, continuamos nuestra ya vieja relación de amistad. Una amistad entre bares y copas, conversaciones de libros, de arte, de cine, de política; bueno, de todo, como cada hijo de vecino. Sé que a veces, habríamos preferido nacer a orillas del río Hudson que a la ribera del Sequillo, pero eso es algo que no podíamos cambiar. 

En la adolescencia a los tres nos entra el gusanillo creativo y con él seguimos; siempre tratando de hacer una obra que comunique, que esté acorde con el momento que nos toca vivir, o discorde, ¿por qué no?. Unas veces como tocados por la Gracia, y las más por caminos tortuosos.




Umberto Eco decía: '…un proceso productivo estriba la mayoría de las veces en hacer cosas que inmediatamente son rechazadas, en retocar por enésima vez la pincelada rechazada, en probar las teclas del piano en busca de la nota deseada, en repasar de memoria el vocabulario en busca de la palabra adecuada'. 

Y siguiendo con las palabras encontradas en libros recuerdo que John Dewey dijo una vez: con respecto al acto creativo que es: 'la elaboración de una idea y una emoción vagas, en términos de un medio definido'. 

Para saber algo sobre la biografía de nuestros poetas, no hace falta más que leer la página correspondiente del libro en el que se cuenta vida y milagros. Pero lo mejor que podéis encontrar está en sus poemas, unos poemas que hay que leer despacio, preferiblemente en casa y de noche, acomodado en el sofá, junto a esa lámpara que ilumina el libro y deja el resto en oscuridad. Creo que el mejor halago que se puede hacer a un poeta es leer sus poemas. 

El filósofo Ludwig Wittgenstein decía: 'Si encima de la mesa hay un libro, eso es un estado de cosas, Si un dibujante quiere representar ese estado de cosas, los elementos del dibujo han de corresponder a los objetos de la realidad. Si expresamos esto por medio del lenguaje, la proposición es la figura de un estado de cosas en el lenguaje'. Ahora, es el momento en el que los poetas nos cuenten y lean su estado de cosas en el lenguaje."


Jesús Capa






sábado, 8 de febrero de 2014

El controvertido Louis-Ferdinand Céline, acompañado por algunos de los antólogos de El descrédito




Ayer tuvo lugar en la librería la presentación de El descrédito, con el acompañamiento de Vicente Muñoz Álvarez, Julio César Álvarez y José M. Alejandro "Choche". Laura Fraile escribió el otro día en Último cero lo siguiente sobre Louis-Ferdinand Céline:

"Para muchos es uno de los mejores autores del siglo XX, responsable de grandes obras como Viaje al fin de la noche o Muerte a crédito. Para otros, es un autor a despreciar por su colaboracionismo durante la II Guerra Mundial con el régimen pronazi de Vichy. Él es Louis-Ferdinand Céline (1894-1961), un escritor al que la editorial Luperalia ha decidido dedicar una antología que ha sido conducida por Vicente Muñoz Álvarez y Julio César Álvarez.

'Esta antología no es un tributo a Céline. Lo que pretende es plasmar la diversidad y el pluralismo de visiones que hay en torno a él', comienza explicando Vicente, para el que este escritor francés es un autor de cabecera decisivo tanto en lo que respecta a su formación como a su manera de entender la escritura. Según explica, su primer acercamiento a Céline se produjo cuando tenía 24 años. 'En esa época era prácticamente imposible conseguir obras suyas, aunque autores como Henry Miller o los pertenecientes a la generación beat siempre lo mencionaban. Mi madre solía comprar libros a través del Círculo de Lectores, y ahí fue donde vi que habían editado Viaje al fin de la noche. Lo compré y recuerdo que me deslumbró. Lo leí como tres o cuatro veces. A partir de ahí seguí buscando otras obras de este autor con tesón, tanto en rastros como en ferias del libro antiguo', indica Vicente, que afirma que ésta es la quinta antología que coordina.




En esta obra participan autores como Miguel Sánchez-Ostiz, Mario Crespo, Celia Novis, José Ángel Barrueco, Óscar Esquivias, Isabel García Mellado, Patxi Irurzun, Joaquín Piqueras, Adriana Bañares, Gsús Bonilla, Alfonso Xen Rabanal o Enrique Vila-Matas. 'Hemos hecho una selección muy fina de personas que conocieran su obra. Todas ellas incorporan diferentes puntos de vista que van desde la ficción al ensayo o la experiencia personal. Hemos tratado de ofrecer una visión panorámica en la que se incluyan desde personas que lo apoyan a ciegas (rozando el fetichismo) hasta personas que lo critican y machacan a conciencia', continúa Vicente. 

La otra persona responsable de esta antología es Julio César Álvarez, quien recuerda que la primera vez que leyó una obra de Céline (en este caso, también fue Viaje al fin de la noche) tenía 17 años. 'Técnicamente me deslumbró. Al leerlo tuve la sensación de que contaba las cosas de otra manera. Creo que es uno de los autores de mayor calidad literaria del siglo XX. Autores como Sartre o Miller son herederos de su estilo, un estilo demoledor, perteneciente a una literatura rompedora', indica. Julio César, que al igual que Vicente incluye su visión sobre este autor en el prólogo de este libro, reconoce el "desafío que se plantea" ante una persona "moralmente monstruosa" pero con una "calidad literaria inmensa".




El descrédito, la monstruosidad del genio

Javier Vayá Albert, en La huella digital



Cerca de treinta de los mejores autores españoles de la vanguardia literaria de nuestro país habitan estos viajes narrativos en torno a Louis Ferdinand Céline. Una antología imprescindible tanto por su valentía como por su calidad literaria. 

En los tiempos que corren se hace necesario aplaudir y admirar la valentía y el tesón de Vicente Muñoz Álvarez y Julio César Álvarez, antólogos de este libro y de la editorial Lupercalia, por apostar y sacar adelante un libro tan difícil como imprescindible y necesario. Valentía, tesón y amor por la literatura desprovista de artificios y farándula, de la escritura de trinchera manchada de fango capaz de descender a lo más miserable de la condición humana para mostrarla en toda su crudeza: son las señas de identidad de Louis Ferdinand Céline, uno de los mejores escritores del siglo XX que fue condenado a la cárcel y el ostracismo por sus panfletos antisemitas y supuesta colaboración con los nazis. Con la excusa de indagar en la dicotomía que supone la figura de Céline, autor de innegable calidad artística y más que dudosa catadura moral, El descrédito nos brinda 28 textos, uno por autor, a cual más brillante y sublime. 

Bajo la disyuntiva de separar al autor de su obra, esta antología cumple varias funciones; por un lado reivindica la obra de Céline sirviendo como complemento, tan erudito como delicioso, para quien lo haya leído, por otro invita a todo aquel que no haya leído al autor francés y con una pizca de curiosidad a interesarse por el firmante de Viaje al fin de la noche o Muerte a Crédito toda vez que reúne a varios, contando también los sendos maravillosos prólogos de los antólogos, de los mejores escritores del panorama patrio actual, la mayoría de ellos alejados de los grandes focos que prefieren posarse en semianalfabetas mujeres de toreros autoras de bestsellers. En este sentido no es casual que los autores más conocidos a priori, Miguel Sánchez Ostiz y Enrique Vila-Matas, abran y cierren respectivamente la antología. Sin duda el mayor acierto de El descrédito reside en otorgar plena libertad a cada autor que elige el viaje narrativo que desea y ofrece su visión personal sobre el escritor, en muchos casos totalmente distintas unas de otras: mientras Sánchez Ostiz nos sitúa en el contexto histórico de los últimos años de Céline, sin disculparlo jamás, Vila-Matas se ceba con la obra y vida del médico convertido a escritor sin negar cierta atracción hacia ambas facetas. 




De hecho El descrédito es otra gran muestra de los encontrados sentimientos que Céline provoca con su literatura y su actitud ante la vida donde caben desde el desprecio absoluto a la más profunda admiración en un solo intento de describirlo. Mario Crespo relata en un excelente ejercicio de metaliteratura el viaje que sirvió como cesión del testigo por parte de Céline a Allen Ginsberg y William Burroughs, miembros de la generación Beat que junto a Bukowski serían sus mayores discípulos literarios. Celia Novis narra de manera magistral la malsana travesía en barco de Céline hacia África que pone de manifiesto su carácter y su posterior misantropía. José Ángel Barrueco, en un texto fascinante que reúne erudición y amor por la literatura, se pregunta si acaso Céline no sufrió demasiado castigo sobre todo en comparación a otros escritores de semejante calaña y apuesta firmemente por separar al escritor del hombre. Óscar Esquivias nos sitúa en primera persona en la vida de Céline en África en un relato tan logrado que pide ser novela. Bruno Marcos, en una excelente y sorprendente comparación de Céline con Charles Chaplin, desmitifica la ferocidad del autor. Pepe Pereza nos brinda uno de los más desgarradores y hermosos relatos de desamor que se pueden leer en el que un libro del autor francés jugará un papel importante. 

Isabel García Mellado trenza un bello cuento parisino con aparición casi fantasmal de Céline. Álex Portero Ortigosa da fe de su maestría en un emocionante y reivindicativo texto que debería ser de obligada lectura en las escuelas. Vanity Dust resucita a Céline con su hilarante y genial prosa mientras Juanjo Ramírez hace lo propio de una manera un tanto más escatológica e igual de brillante. Hilarante, brillante y sin tapujos es el genial relato de Patxi Irurzun. Juan Carlos Vicente se pone de manera sublime en la piel del ministro francés que no paró de recibir presiones para que no se homenajeara a Céline en las celebraciones nacionales de 2011. Velpister se muestra excelentemente lúcido plasmando un futuro distópico demasiado reconocible. Esteban Gutiérrez Gómez pone de manifiesto lo muy presente que sigue todavía el espíritu y la obra céliniana en cualquier espíritu adolescente mínimamente rebelde y curioso. Pablo Cerezal utiliza la magia que su exquisita prosa atesora para poner de manifiesto lo hipócrita del políticamente correcto mundo occidental con su odisea para encontrar un volumen de Muerte a crédito. Miguel Baquero no es capaz de separar al escritor de su obra cerrando su texto con una frase tan certera como hermosa y contundente. Adriana Bañares prefiere poner su maravillosa y poética prosa al servicio de la historia de amor de Céline. Por resumir, el resto de textos de Javier Esteban, José M.Alejandro (Choche), Carlos Salcedo Odklas, Joaquín Piqueras, Gsús Bonilla, Alfonso Xen Rabanal y Daniel Ruiz García contienen una calidad literaria tan demoledora que convierten El descrédito en más que una antología, un artefacto vital de más que necesaria y obligada presencia en todas las estanterías. 







jueves, 6 de febrero de 2014

Vicente Muñoz Álvarez y Julio César Álvarez presentan El descrédito el viernes 7 de febrero





La antología El descrédito se presenta en Valladolid 

 Vicente Muñoz Álvarez y Julio César Álvarez presentan el próximo viernes 7 de febrero a las 20 h. en la librería A pie de página (C/ Librería, 13), un proyecto conjunto, El descrédito. Viajes narrativos en torno a Louis-Ferdinand Céline (Lupercalia, 2013). Una antología con casi una treintena de autores (entre los que figuran Enrique Vila-Matas o Miguel Sánchez-Ostiz) sobre la figura de Céline, unos de los autores malditos por excelencia, y un magnífico punto de partida para dar cabida a relatos y ensayos que abordan su influencia y envenenado legado. 

Louis-Ferdinand Céline (1894-1961), autor de Viaje al fin de la noche o Muerte a crédito, fue sin duda uno de los más grandes y polémicos escritores del pasado siglo, una auténtica fuente de inspiración permanente para la prosa contemporánea. Sus panfletos antisemitas y su colaboración con el régimen pronazi de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial le condujeron a la infamia y el descrédito, suscitando desde entonces las más controvertidas y apasionadas polémicas. Polémicas que aún hoy continúan vivamente. 

La presentación contará con la presencia de los antólogos y con varias de las firmas que dan forma a esta singular obra conjunta. Una combinación de perspectivas y estilos que ayudará a comprender y aproximarse, en la medida de lo posible, a la compleja figura de Céline. Más de cincuenta años después de su muerte, la prosa española contemporánea más actual (con autores como Alfonso Xen Rabanal, Carlos Salcedo o Bruno Marcos, y destacadas voces como José Ángel Barrueco, Mario Crespo, Gsús Bonilla, Isabel García Mellado, Miguel Baquero o Patxi Irurzun, entre otras muchas) intentan desentrañar su enigma, la combinación de una excelente calidad literaria y una incómoda monstruosidad moral.






martes, 4 de febrero de 2014

Mesacamilla con De la Huerga, Del Val y Echeve este jueves 6 de febrero en el Café Teatro Zorrilla




Recordando. Estáis citados en el Café Teatro Zorrilla este jueves 6 con una nueva actividad, tres autores, tres géneros, tres libros, tres bandas sonoras y la cercanía de la mesa para hablar de libros, literatura y sueños con un café o una cerveza en la mano. 

Os espero.

Enrique Señoráns



En marcha la Biblioteca humana





JUEVES, 6 DE FEBRERO 2014 CAFÉ TEATRO ZORRILLA
* 20.30 hrs. * Entrada gratuita 

"BIBLIOTECA HUMANA: EDICIÓN MESACAMILLA" 

Biblioteca humana,en su edición Mesacamilla es una iniciativa de tres escritores: JOSÉ MANUEL DE LA HUERGA, FERNANDO DEL VAL y ECHEVE. Su objetivo es proponer la tertulia y el debate en el ambiente distendido de un café en torno a lo que ocupa la mayor parte de su tiempo: la literatura y, por extensión, la creación en todas sus variantes. Un encuentro abierto a todo el mundo que se plantea en la distancia corta, en mesas de pequeño tamaño, con cuatro o cinco contertulios en cada una. Cada autor propondrá las lecturas, especialmente las de las obras de los otros dos compañeros. Generará diálogo, abrirá debate, escuchará al lector en una dinámica sin red, a corazón abierto... Hará tertulia. 

Las tres obras propuestas están seleccionadas con la intención de abrir perspectivas; las tres corresponden a géneros literarios híbridos: poesía, narrativa, ensayo. Cada una con su propia banda sonora, seleccionada por los propios autores y reproducida en el ambiente junto a imágenes proyectadas de las diferentes ciudades rastreadas en las obras.


CAFÉ TEATRO ZORRILLA 
Plaza Mayor, 9 
Valladolid


Mario Benso


domingo, 2 de febrero de 2014

Ana Pérez Cañamares y sus sumas y restos





El viernes 31 de enero había demasiadas cosas en Valladolid, desde un congreso de señores de guante cada vez menos blanco a un tren pidiendo justicia al ministro del antónimo, dando voz a la dignidad. Y hablando de dignidad, Ana Pérez Cañamares, poeta universal afincada en la prisa de Madrid, presentaba su poemario La sumas y los restos, ganador del premio Blas de Otero de poesía y editado por Devenir. 

Tuvo lugar en la librería A pie de página, lugar de referencia, no ya local, sino nacional por el excelente trato que se da a la palabra y a la voz de los poetas. Había una gran expectación por escuchar a Ana, que causó una excelente impresión ya en 2013 a su paso por `Susurros a pleno pulmón´ en el Bar La Curva y todos tenían hambre de volver a sentir y muchos de emocionarse en piel y hueso por vez primera por los versos de la canaria. 

Comenzó el acto el editor, Juan Pastor,  y habló de la poesía como utopía y no como negocio en estos tiempos. Mencionó cómo dignificar los premios literarios, siempre con la duda detrás del fraude, especialmente si la editorial Visor y sus bad boys andan de lleno. Este premio no está señalado, el jurado no lo elige el editor. Terminó mencionando que Ana hace la poesía que hoy se necesita, acertada visión que comparto. La poesía frente al poder, sea cual sea. 

Después intervino la poeta Belén Artuñedo. Confieso que no me gustan las presentaciones largas, creo que es la autora en este caso quien mejor debe defender su libro y a veces se peca de extensión larga y por general aburrida de la disección de lo que vamos a escuchar. La poesía es sentimiento, no necesita tanta explicación. Pero claro, si quien lo hace es Belén, poeta elegante que irradia una luz especial, difícil de encontrar habitualmente entre la gente y con una voz que teje con hilo de oro las palabras, no es perdonable sino de agradecer. 

Ana Pérez Cañamares empezó emocionada con el primer poema del libro: 

Despierta cada día con orgullo
por haberte traído hasta aquí.
Pero para viajar más allá del espejo
arrepiéntete. Arrepiéntete.

Antes de salir al mundo, levanta
un memorial a los ahogados.
Sus cuerpos son los escalones

que te llevan hasta la calle.

En las presentaciones se forma un pequeño dilema de qué hacer, si aplaudir cada poema o sólo al final para no romper la magia del momento. Ana es la poeta de la emoción, deja la piel de gallina constantemente y el público (¿quién dice que somos fríos los vallisoletanos?), animados por la libertad que siempre ejerce Casilda García Archilla, decidimos aplaudir cuando al corazón le viniese en gana. Y fueron constantes y calurosas las interrupciones laudatorias entre poemas, con Los platos de mi madre, o el poema que habla de su "otra hermana" como puntos álgidos. La última parte del poemario, Tesoros, en el que la Cañamares se desnuda en su relación con sus padres creó un agujero espacio-temporal mágico de sentimientos y lágrimas ya insostenibles entre el público. 

Al segundo poema dejé de tomar notas, me daba la impresión de estar perdiéndome algo grande. Los viajes no se fotografían, se viven. Y aún hoy el recuerdo es confuso, con la resaca amable de su voz golpeando el cerebro. 

Ana Pérez Cañamares, en su tercer poemario (cuarto libro contando el de relatos llamado Días idénticos a las nubes) llega a una cumbre inalcanzable para la mayoría, aunque a buen seguro no a su techo, pues no existe, y prueba de ello será su próxima publicación, Economía de guerra que Mayo espera ansioso. 

Ana viste sus poemas sólo con la belleza necesaria, que es toda, y tergiversa el tallo de la rosa convirtiéndolo en pétalo que, inevitablemente, te va a pinchar con una leve herida externa que no cura bajo la dermis. 


Jorge M. Molinero.


Presentación a cargo de Belén Artuñedo



Transcribimos la introducción al acto por parte de la poeta Belén Artuñedo. No es mala cosa que una poeta lleve o siga a otra poeta, y enlazar así con el público que ansía las palabras.

Buenas tardes, me corresponde introducir hoy la lectura que Ana Pérez Cañamares va a ofrecernos de su libro Las sumas y los restos, que obtuvo el V Premio de poesía Blas de Otero Villa de Bilbao 2012 y le agradezco a Ana la oportunidad que me ha dado de acompañarla en esta invitación a la lectura de su libro; también su confianza en que yo dibuje un itinerario de lectura personal, que es lo que puedo hacer: comentaros los hitos que, en mi manera de hacer míos sus poemas, han marcado la conmoción que su mirada sobre las cosas y su voz me despiertan.

El libro se abre con una cita de Adrienne Rich que nos despliega el título del libro sobre la mesa y nos ofrece un horizonte de lectura perfilado entre la arqueología y la navegación: “Vine a explorar el naufragio” elige Ana como marco del inicio del viaje; y el naufragio nos remite a la pérdida y al hallazgo, al destello sepultado por el tiempo que la voluntad y el convencimiento de la delicadeza de la búsqueda y el valor de las cosas pequeñas consiguen al cabo revelar: el tesoro que permanece, las alas que la madre quiso ver crecer en la espalda de su hija.

Porque los poemas que abren y cierran el libro son ambos una exhortación que dibuja el punto de partida de la singladura propuesta por la poeta y la orilla a la que se arriba: antes de la salida a la mar “arrepiéntete” y “levanta un memorial a los ahogados”, nos apremia el poema, condiciones previas a la búsqueda, a la escritura: despojarse y saber de dónde venimos, es decir, honestidad y lealtad para una mirada limpia, con las palabras, en el poema. Y en el epílogo, ya con todo el camino recorrido dentro, tras la poda de la indagación sin complacencia, una voz íntima con vocación de pancarta libertaria: “defiende tus alas”, nos lanza el poema. Y es lo que Ana hace a lo largo de este libro: no sólo defender sus alas, sino defender las nuestras. O más bien, prevenirnos, zarandearnos, llamarnos a la revolución extendiendo ante nuestros ojos los mapas de los desheredados, porque (y cito a Adrienne Rich): “Estos son los suburbios del consentimiento” (Atlas del mundo difícil). Nuestro silencio es suburbio, nuestra inacción sólo nos vuelve perdedores, no nos protege de nada, sólo nos hunde en la gran falacia de pensar que el tiempo pone las cosas en su sitio. Surge así en el poema una misión ineludible: “Hablar, para que los caídos sigan teniendo voz en mi locura”.

La cita que Ana elige para iniciar su cuaderno de bitácora, sus poemas reunidos e imantados por los cuatro puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste) una rosa de los vientos con su daño y su belleza, se lee casi como una consigna; es una cita de Frank O’Hara que nos reta: “En tiempos de crisis, debemos todos decidir una y otra vez a quién amamos”. Tenemos que elegir aliados, elegir bando y abandonar los porcentajes del dolor ajeno para hundir las manos en nuestra propia vida y saber qué estamos disfrutando y a quién se lo debemos.

Pero esta insurrección en el poema se proclama desde el lenguaje de la delicadeza, desde la fragilidad de nuestras buenas intenciones, algo que resurge en los poemas de Ana, cuando en un libro anterior ya escribía: “Tú pones la comida / para los gatos callejeros / pero no sabes si son las ratas / las que dejan el plato vacío”. Esta malversación de las buenas intenciones que nos deja la boca tan seca, de pura tristeza.

El poema dice la rebelión íntima con palabras de la ternura cotidiana, de la observación en soledad de un perro maltratado, de la gente mayor que sale en zapatillas a la calle, de la primavera al otro lado de la ventana, de los arañazos de una gata. Y en una percepción del tiempo y el espacio que nada tiene que ver con la arenga y la plaza pública, sino con la lentitud de las mañanas de domingo o el tiempo cansado después del trabajo,  y tiene que ver con la casa, el mueble, la ventana, el balcón, la barandilla. Asomarse y asombrarse, nos dice Ana “para nacer a cada instante” en el poema.

Las sumas y los restos  es un libro edificado sobre la memoria, sobre lo que Juan Carlos Mestre define en Ana Pérez Cañamares como “la piedad de la memoria”. Tras ahondar en el error, en la culpa, en el intento fallido, en la pérdida, en el compromiso siempre insuficiente, tras la larga travesía en busca de los restos del naufragio que en el poema suman raíz y se transforman en orgullo de lo que somos, la voz del poeta llega al tesoro. Todo el libro está lleno de imágenes impresionantes que conmocionan pero, la parte final, “Tesoros”, es la que más me ha hecho hundir las manos en mí misma. La memoria de los padres desaparecidos, que no viene sino a encontrar el destello vital en el gran memorial de los desposeídos, es salvación; de nuevo, en una cita que nos despeja el horizonte de llegada a puerto, el poeta elegido (Yehuda Amijai) nos anuncia: “De lo que no volverá a existir, brotan flores”. Cuestionarse la mirada sobre el pasado, volver al “largo y polvoriento camino de la infancia”, dice Ana, convocar una vez más las esperanzas puestas en nosotros a las que no respondimos, a las mentiras de nuestros padres y a las nuestras, seguir necesitando ser hijos aunque las palabras “padre”, “madre” ya no estén en el aire… Los versos más radicales de Ana Pérez Cañamares en este libro, los he encontrado en un poema de “Tesoros”:

Vuestras manos:
Algún día colgarán
De mis brazos

Y de esa inmersión en lo doloroso, en todo ese difícil amor, volver con el pan, la ropa blanca y una conciencia que puede, con dignidad, lanzarnos versos como octavillas:

DEFIENDE TUS ALAS
A LA REVOLUCIÓN POR EL HARTAZGO
LUCHADORES, LLAMADME

Termino con dos citas, una de Adrienne Rich y otra de Adam Zagajewski, poetas citados en el libro, y que me sirven para resumir lo que creo que son los poemas de Las sumas y los restos, poemas para acompañar una vida hasta el final.

De algún modo, tú y yo nos ayudaremos a vivir,
Y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

Y Adam Zagajewski, en su poema “Habla más suave”, expresa un sentimiento de orfandad común  en el que me siento muy cerca de Ana Pérez Cañamares:

Una ternura inmensa,
como si fuéramos huérfanos de la misma casa
pero siempre apartados los unos de los otros
en las frías cárceles de la actualidad.

Enhorabuena, Ana, por tu libro y por el reconocimiento que ha recibido.

Belén Artuñedo.



Tras Ana, Juan Pastor, editor de Devenir


Acogida de encogida






viernes, 31 de enero de 2014

Llega la Biblioteca humana



Nos lo han contado hoy en el Café Zorrilla, de la Plaza Mayor. Los escritores José Manuel de la Huerga, Fernando del Val y Echeve han presentado un proyecto novedoso y abierto que quieren poner en marcha a partir de la próxima semana. Lo llaman La biblioteca humana. Ésta es su declaración programática:


"La BIBLIOTECA HUMANA tiene la vasta dimensión de una persona. En la dedicatoria de Canto a mí mismo Whitman escribe: `Esto no es un libro. Quien lo toca está tocando a un hombre.´

En esa perspectiva de zoom sobre el rostro de un lector, los autores que convocamos esta Primera Edición Mesacamilla de La BIBLIOTECA HUMANA pretendemos hablar sin límites horarios de aquello que nos inquieta la mayor parte de nuestras horas (in)útiles: la literatura y, por extensión, la creación en todas sus variables (música, fotografía, pintura, cine o urbanismo…) 

Nos parece que el ESPACIO de intervención de una Biblioteca Humana requiere una puesta en escena acorde con el espíritu horizontal, dialogante y muy cercano a cualquier lector que impulsa nuestra propuesta cultural: en mesas de tamaño humano, con cuatro o cinco contertulios, cada autor propondrá lecturas, especialmente de las obras de los otros dos compañeros, en este “golpe de dados” azaroso de la velada. Generará diálogo, abrirá debate, escuchará al lector en una dinámica sin red, a corazón abierto… Hará tertulia. 

Las TRES OBRAS PROPUESTAS establecen tantos puentes en común como islas podrían volverse en otros momentos de lectura ensimismada. Están seleccionadas con intención de abrir perspectivas, artísticas y lectoras. Las tres responden a géneros literarios HÍBRIDOS: poesía, narrativa, ensayo, propuestas lúdicas e intervenciones en ciudades, lejanas o muy próximas (Nueva York, Lisboa, tu propia ciudad, querid@ lector…) 

Las cerezas del diálogo serán extraídas del cesto de la creatividad con pasión vehemente o con razonable aquiescencia, y estas, de seguro, arrastrarán otros frutos redondos y carnosos, los ecos de otras ciudades, libros, músicas o cuadros… evocados por la emoción del encuentro. 

Cada diálogo en cada mesa camilla será irrepetible, imposible de reproducir. 

Cualquier lector que ame lo hermoso querrá participar, sentarse a hablar con otros lectores, desconocidos, que presumiblemente emitan mensajes de náufrago de isla en una misma longitud de onda. 

Cualquier lector que esté sentado en una mesa, querría disfrutar del don de la bilocación para estar, escuchar, participar en las otras restantes. Pero, por fortuna, eso es imposible, deberá esperar a que haya un hueco para él.

Al final de la velada los libros permanecerán. 

Como sin duda también permanecerán las relaciones, nuevas, siempre nuevas, que este primer encuentro de La BIBLIOTECA HUMANA trenzará de forma tan permanente como efímera. 

Una banda sonora para cada libro.

Imágenes proyectadas sobre las ciudades rastreadas. Conversaciones, tertulia entre lectores con un café, una cerveza, un vino…"



La BIBLIOTECA HUMANA, edición Mesacamilla, comenzará su andadura el próximo Jueves 6 de febrero en el Café Zorrilla, a partir de las 20,30. Fernando del Val, Echeve y José Manuel de la Huerga participarán como anfitriones. Pero será la intervención de los asistentes que se apunten lo que proporcionará el juguillo que permita recuperar el tradicional espíritu de tertulia. Aunque formalmente todo parezca de otra manera.








miércoles, 29 de enero de 2014

Ana Pérez Cañamares nos hablará este viernes de las sumas y los restos




Vuelve Ana Pérez Cañamares a nuestra librería para presentarnos su última hornada de poemas. Las sumas y los restos, V Premio de Poesía Blas de Otero Villa de Bilbao 2012, está editado por Ediciones Devenir/ el otro. Estará acompañada por el editor, Juan Pastor, y será presentada por la también poeta Belén Artuñedo.

Como una rosa de los vientos el libro se basa en los cuatro puntos cardinales para distribuir sus poesías. Los puntos cardinales existen para orientarse en la dirección y mantener el rumbo. ¿El destino? La búsqueda de los tesoros, en este caso. Pero será la autora quien se encargue de clarificarnos la navegación, o la andadura, de quien se sabe entre océano proceloso, tierra fértil o desierto para ejercitarse y tener éxito en su búsqueda. Como cuenta Ana a Laura Fraile en una entrevista en Último cero, "esta obra es un mapeo que habla de dónde estaba en el momento en el que lo escribí y que hace referencia a cuestiones como de dónde vengo, a dónde quiero ir o qué es lo que tengo al lado."

Quedáis invitados, por lo tanto, este VIERNES 31 DE ENERO, a las 20,00 horas, en la Librería de la calle Librería. Seguro que nos lo pasaremos bien sabiendo de muchas sumas y de los inevitables restos.  







lunes, 27 de enero de 2014

Javier Lostalé a Fernando del Val: "Cada vez creo más en la vida generada por el lenguaje"


Fernando del Val con Javier Lostalé, callejeando por la Rúa Oscura


Dos mil trece, año grande para Javier Lostalé. Renacimiento publicará antes de verano una antología de su obra, a cargo del poeta José Cereijo: Azul relente. La gran noticia vendrá hacia el otoño, cuando Pre-Textos prevé lanzar El pulso de las nubes, su nuevo libro. En él, el lenguaje se radicaliza y vuelve más reflexivo que nunca. La sombra de lo que podríamos denominar vejez, o de lo que el autor percibe como tal a la vista de su dinamismo, asoma la garra por debajo de la puerta; una sombra nacida por el efecto, al otro lado, de un sol devastador.

           -En El pulso de las nubes hay una mirada interior que se podría confundir con la confesional. ¿Esta segunda, incontenida, es una merma? ¿Cómo haces para sortearla?
-En las épocas de adolescencia y de primera juventud, en que el amor es una cuestión sin límite, la poesía suele adoptar un tono confesional, sí, que predomina, incluso, sobre los elementos formales. A medida que la escritura avanza, la persona se va dando cuenta de que la poesía en la vida es la vida que crean el poema y el lenguaje. Por eso se es poeta sólo en los momentos en que se escribe. La realidad es el instante de la creación. Cada vez creo más en la vida generada por el lenguaje.
-El poema no cuenta la vida, entonces; la crea.
-El poema crea la vida. Por eso decimos, ya parece un tópico, que la salva. Tormenta transparente contiene historias de amor que ya me habría gustado vivir fuera de la escritura.
-… “Nunca fue más bello el engaño”...
-… nunca fue más bello el engaño… el arte es una mentira, pero una mentira de gran belleza. La verdad de las mentiras, dice Vargas Llosa. La ficción, en general -y la poesía tiene mucho de ella, aunque hay quien opina lo contrario-, salva convirtiendo la mentira en verdades individuales.
-¿Qué has descubierto de ti en El pulso de las nubes?
-Que me gustaría ser como lo que escribo. Me descubro torpe en la vida.
-¿Qué papel juega el inconsciente?
-Siempre influye, pero, como decía Vicente Aleixandre, debe estar atemperado por el rigor y la voluntad. La verdadera creación ha de estar llena de consciencia.
-¿En la consciencia dominadora de El pulso de las nubes está presente Hondo es el resplandor, tu libro de mil novecientos noventa y ocho?
-La verdad, no veo ninguna relación. El libro al que lo veo más unido, aunque no tiene que ver, es Tormenta transparente
-… en estilo y léxico, sin duda. Me refiero a que vuelves a escoger un concepto, vertiéndolo en el título, para a continuación definirlo a tu manera, poéticamente.
-En eso tienes razón. Pablo García Baena me dijo precisamente que una de las cosas que le gustan del libro es la capacidad que hay en él de exprimir los temas -el vértigo, la soledad,…- desde un punto de vista radicalmente poético. Por eso, la repetición en el verso del concepto reflejado en el título resulta adecuada a mi propósito.
-La soledad, en el libro, es más factor de serenidad que causa de dolor. ¿Refleja tu obra, a medida que crece, una mayor aceptación del mundo, una postura más consonante?
-Pues te diré que sobre todo donde está habiendo aceptación es en el libro que estoy comenzando, Borrado y celeste, del que, en estos momentos, tengo escritos tan sólo dos poemas. En mí hay una dualidad: soy consciente de que la muerte no está lejos, pero continúo sintiendo la vida como en las mejores épocas. ¡Ni siquiera he perdido el deseo sexual!




sábado, 25 de enero de 2014

Las Política sesions de Miguel Velayos




Puntualmente, ayer tarde el poeta abulense Miguel Velayos nos recitó poemas de su último libro Política sesions. Como describía Laura Fraile en Último cero, el libro "está dividido en tres partes (Dj Ágora, Dj Sanaratiicha y La Rave de la Esperanza), a lo que hay que añadir un `Versus track´ en el que el poeta incluye un último poema llamado `A bocanadas de aire con la vida´, este libro pretende ofrecer un matiz distinto a un tema del que tanto se ha escrito, dice, incluyendo una voz que habla desde su tiempo, en palabras de Velayos. Es un poemario que tiene muy bien marcados los referentes temporales y que abarca desde el año 1936 hasta la actualidad. Parto de la Guerra Civil para ir pasando por temas como el del conflicto terrorista, Europa, la inmigración o las instituciones europeas que nos gobiernan y a las que estamos sufriendo, continúa." 





Para Laura Fraile, "Política sesions es un libro que se detiene en los bandos enemigos de la Guerra Civil española, que recuerda las fosas comunes y que avanza hasta la Europa del siglo XXI, ésa en la que han levantado muros, en la que habitan tantos miedos, en la que crecen las cárceles, en la que siguen disparándose balas. Miguel fija su mirada en la emigración, en el mercado libre que produce viejos pantalones fabricados en Manila y chaquetas zurcidas por un dólar en Honduras, en todos esos muchachos de la Habana que bailan en plena calle, ajenos aún a las preocupaciones de la vida adulta. También hay un recordatorio a las cifras del Sur, a ésas que hablan de las 20.000 personas muertas en El Estrecho, un recordatorio a las fotos de Gervasio Sánchez, a toda una generación perdida buscando la libertad."




Humildad

No digas más palabras que luego no comprendas
con los ojos, no digas más mentiras a quien siempre te quiso,
a quien toca tu cuerpo como si fuese harina,
a quien busca tu cuerpo como si fuese pan;
no digas más mentiras, no exageres los verbos, no repitas promesas
que el tiempo censuró a causa del orgullo.
La palabra alegría es sencilla y humilde
porque viene del mundo, y de nuevo, a su seno
pretende regresar, convocando a los hombres
debajo de su luz. La palabra alegría, la palabra silencio...

...La palabra humildad... 




jueves, 23 de enero de 2014

Miguel Velayos, doble sesión mañana 24 de enero




Este viernes Miguel Velayos nos presenta su libro Política Sesions, editado por Vitruvio. Con una poesía de carácter social y comprometido, su forma de decir y sus versos os van a sorprender. Las citas con que inicia el libro como las que encabezan las tres partes en que se divide no tienen pérdida y dan la medida de las preocupaciones del poeta. Véase ésta del pedagogo brasileño Paulo Freire: "La libertad, que es una conquista y no una donación, exige una búsqueda permanente. Búsqueda que sólo existe en el acto responsable de quien la lleva a cabo. Nadie tiene la libertad para ser libre, sino que al no ser libre lucha por conseguir su libertad." ¿Será la poesía un medio para esa libertad? ¿O más bien un cómplice para seguir sin poseerla? ¿O acaso un elemento que acompaña a rescatar la esperanza? Como bien lo tiene presente Velayos, decía la poeta polaca Wislawa Szymborska:

"Heredamos la esperanza,
regalo del olvido."

Más tarde, en el Bar La curva, jam poética con Miguel Velayos como invitado. Os esperamos.




A bocanadas de aire con la vida

A bocanadas de aire con la vida,
a súplicas profundas con este corazón,
a cadena perpetua con el mismo entusiasmo,
a zancadillas lentas contra el frío,
a solas con tu voz, a solas con tu luz,
para hablar de verdad, para, al fin confesarnos
que el tiempo no corrompe
a bocanadas de aire con la vida...


(De su último libro, Política sesions)




lunes, 20 de enero de 2014

Los poemas que vienen del frío, recitados por Julia Conejo Alonso




El pasado viernes Julia Conejo Alonso nos presentó su último libro de poemas, Para qué sirve el frío. Ya anteriormente había publicado Muñecas recortables, Premio Joaquín Benito de Lucas 2010, y Peces transparentes, Premio Alfons el Magnànim 2012.

Ya desde el título, Julia nos plantea lo que a primera vista aparenta ser una pregunta retórica para la que, como tal, no hay respuesta. Así parece reconocerlo ella misma en uno de los poemas. Sin embargo, es una pregunta que puede responderse, porque plantea un conflicto siempre actual: el existente entre el pragmatismo imperante y la estética. O lo que es lo mismo, el conflicto entre aquello cuya utilidad se mide en términos prácticos o de rendimiento económico y aquello cuya utilidad escapa a esos parámetros. Porque existe una utilidad de lo inútil, una utilidad distinta, que es la del frío, las lágrimas o la poesía. Y todo esto subyace en el poemario, especialmente en la última sección, donde las palabras se convierten en instrumento para un eficaz e irónico contraste entre estas dos visiones. 



Resuelto el dilema que propone el título, podemos preguntarnos ahora cuántos fríos hay. A lo largo del libro, descubrimos varios que quizá no agoten el catálogo: desde el más obvio, que es el frío exterior que miden los termómetros, hasta el más sutil, que es el frío interior. Están el frío nostálgico de la infancia, “algo salvaje e irrecuperable” y el frío de la entrada en la madurez, ese tiempo en que “es demasiado tarde / para casi todo”. El frío triste de la vejez y el frío de unos muertos que parecen no haberse enterado de que ya lo son y siguen impacientándose por preocupaciones cotidianas. El frío de la soledad individual y el de una sociedad empeñada en llamar progreso y bienestar a la deshumanización de las relaciones.



Pero no todo es frío en este poemario. También asoma el calor tibio de una mañana soleada de diciembre a sus páginas. Lo hace con algunos poemas que parecen una tregua al “zumbido / aterrador / de la rutina” en los que la alegría es posible, una alegría hecha de gestos cotidianos, como la textura de un bizcocho al morderlo o soñar que vierte leche siempre fresca y aromática de una jarra en un cuadro de Veermer. Pero sobre todo el calor procede de la voz delicada y melancólica que nos habla en los poemas. Un calor que a veces asciende con el uso de la ironía, bien para matizar la pesadumbre, bien para revelar en toda su lamentable ridiculez las paradojas de nuestro mundo.

Poemas que vienen del frío, pero dichos por una voz cálida: eso es lo que hoy vamos a encontrarnos.


Jacob Iglesias.





miércoles, 15 de enero de 2014

Julia Conejo Alonso: ¿Para qué sirve el frío?




Reanudamos las presentaciones. Es un placer poder contar entre nosotros este viernes, 17 de enero, a las 20 horas, con Julia Conejo Alonso. Su anterior libro, Peces transparentes, publicado por Hiperión y premio Alfons el Magnànim, de Valencia, supuso un salto en su poesía. Ahora se presenta entre nosotros con un poemario nuevo: ¿ Para qué sirve el frío?, editado por Origami, que está apostando por los autores de Castilla y León con decisión. El libro, poesía de lo cotidiano, está fabricado con la cadencia de los días y la lentitud de lo que acontece tan rápidamente. Apelando a su timidez espero que nos veamos en la librería este viernes, para saber de qué sirve el frío. Un aperitivo...


POÉTICA

No soy, como Celaya,
artesana del verso.
No busco plenitud en las palabras
ni la inmortalidad.

Soy egoísta y manipuladora:
Utilizo el lenguaje
cuando lo necesito,
cuando me falta el aire,
cuando noto que ha dejado de trotarme
la sangre por las venas.

Igual que los diabéticos
se inyectan insulina.

No es arte, ni altruismo.
No es conciencia social,
ni egolatría.

Es solo instinto de supervivencia.



lunes, 13 de enero de 2014

Casilda García Achilla caza de nuevo




Los instantes de la lectura




Existe un instante en toda lectura que apenas se advierte. Un instante de vacío. Tal vez se medita y se le concede un breve tiempo de dispersión. Acaso se produce un dulce transcurso en que solo se piensa en las musarañas. Es cuando el lector hace una parada y no suelta el libro. Existen múltiples variantes. Son como poses, pero también caricias. El libro se palpa solamente. El libro no se cierra y se introduce un dedo para que no se escape la página. El libro se coloca sobre el regazo. El libro se coge con ambas manos y se aproxima al mentón. El libro se cierra, marcapáginas de por medio, y se acaricia su portada o su lomo. El libro se deja sobre los muslos con la palma de la mano depositada sobre la doble página abierta. El libro se levanta y se frota contra una de nuestras sienes. El libro se eleva por encima de nuestra cabeza como emblema, enarbolado por una mano que no es ni mano alzada ni puño obtuso, sino otro estado. El libro se deja contorsionar por los diez dedos. Salvo en esos momentos de traición suscitados por la somnolencia nocturna, en que el libro puede deslizarse y caer, tendemos a amarrar el libro. Es el libro materia, no solo el libro texto. Un volumen, un tamaño, una textura, una calidez, un aroma. Un símbolo histórico. Un soporte cuestionado. La percepción que el libro aún ofrece y que el ebook no creo que todavía aporte. Tal vez por eso me guste esta fotografía de Marta Vicente. El libro se acuna. El libro se tensa como adarga. El libro va a proyectar los rayos del sol como un espejo. Las manos miman un cuerpo. Una otra clase de cuerpo. Tal vez el cuerpo que más tocamos.


sábado, 4 de enero de 2014

Los lectores vienen desde lejos




Más de cinco siglos y medio nos contemplan desde esta pintura de Vincenzo Foppa. Ha cambiado el mobiliario, la vestimenta, acaso la clase social, probablemente el paisaje. Permanece el libro como soporte. No me cabe duda que también ha llegado hasta nuestros días el texto, sea cual fuere lo que el muchacho lea. Pero hay algo inalterable, algo que otorga actualidad y juventud a la tarea: la acomodación del cuerpo a la lectura. Ese ensimismamiento armonizado con la calma. ¿Leerá el libro hasta el final? ¿Hará paradas? ¿Se estirará para el reencuentro de su anatomía con el relato? ¿Pensará recomendarlo? Las respuestas en cualquier joven lector de ahora mismo. Tal vez tú, que lees esta entrada.