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martes, 17 de noviembre de 2015

Farándula, ya en la librería




Ya está en las librerías Farándula, la novela por la que le ha sido concedido a Marta Sanz el Premio Herralde de Novela 2015. En la contraportada del libro, publicado por Anagrama leemos:


"Valeria Falcón es una actriz de cierta notoriedad que cada jueves visita a una vieja gloria del teatro, Ana Urrutia. La Urrutia padece el síndrome de Diógenes y no tiene dónde caerse muerta. Su ocaso se solapa con la eclosión de un capullo en flor, Natalia de Miguel, una joven aspirante que enamora al cínico Lorenzo Lucas, álter ego de Addison DeWitt. Nadie tendrá derecho a destrozar la felicidad de Natalia de Miguel, una chica muy delgada que en pantalla da gordita. Por su parte, el ganador de la copa Volpi, Daniel Valls, confronta su éxito, su dinero y su glamour con la posibilidad de su compromiso político. A menudo llega a una conclusión: «Soy un débil mental.» Charlotte Saint-Clair, su esposa, lo cuida como una geisha y odia a Valeria, gran amiga de Daniel. Un ictus, el montaje teatral de Eva al desnudo y la firma de un manifiesto descubrirán al lector: 

Una historia sobre el miedo a perder un sitio. El sitio. Sobre la resistencia a la metamorfosis y la conveniencia –o no– de la metamorfosis. Sobre qué significa hoy ser reaccionario. Sobre los cambios de lenguaje que reflejan cambios en el mundo. Y sobre los cambios de lenguaje que no reflejan nada. Sobre las pompas de jabón, el desprestigio de la cultura y la posibilidad del arte de intervenir en la realidad. Sobre la devaluación de la imagen pública del artista. Y su precariedad. Sobre la contradicción entre glamour y compromiso. Sobre el público. Sobre el relevo generacional y el envejecimiento. Sobre la escritura como acto de mezquindad. Sobre los actores ricos que firman manifiestos y los actores pobres que no firman nada porque nadie los tiene en cuenta. Sobre la paradoja de que sólo cuando alguien es anónimo empieza a servir para algo en su comunidad. Sobre la caridad como mal y las galas de beneficencia como bucle reproductor de la injusticia. Sobre la predicación con el ejemplo. Sobre si se puede luchar contra el sistema desde el sistema. Sobre Angelina Jolie. Sobre la mise en abyme del teatro y el cine dentro del cine. Sobre la diferencia que existe entre decir «Es gente» o «Somos gente». Sobre el plural, el singular y la utilidad de la escritura. 

Marta Sanz no se parece a ningún otro escritor de este país. Utiliza la risa como herramienta de diagnóstico. Un texto borde, divertido, triste, puntiagudo, urgente. Es farándula." 



(Fotografía tomada de eldiario.es)




lunes, 2 de noviembre de 2015

Marta Sanz, Premio Herralde de novela





A la escritora Marta Sanz, a quien gustosamente recibimos el año pasado en un acto organizado por la Facultad de Derecho y la Librería A pie de página para hablarnos de su obra, le han comunicado la concesión del Premio Herralde de Novela de este año por su libro Farándula. La felicitamos por ello y deseamos que vuelva por aquí a hablarnos de su nueva novela y de los significados de la escritura en estos tiempos líquidos y aparentes.

Leemos en la edición digital de El País:

"Farándula está estructurada a partir de las peripecias y retratos de un grupo de actores “muy reconocibles pero no identificables”, si bien sí cita a su admirada María Asquerino (“defiende que la voz de los actores ha de salir siempre desde abajo”) y a Angelina Jolie, George Clooney o Matt Damon… Ese mundo recoge 'dos oxímoros: el amor incondicional y el odio gratuito, de linchar o disparar a un muñeco y que se confunde con la libertad de expresión en un contexto de esa falsa libertad tecnológica en la que creemos vivir, y la contradicción que es que son representantes de un glamour en un oficio que ha llegado a tener en España hasta un 90% de paro'. Un ambiente el del ámbito del espectáculo que para Sanz le funciona como 'la mejor metáfora de un mundo, de una sociedad que brilla por fuera pero que está hueca por dentro'."

Marta Sanz también manifiesta:

“Uso la deformación y la risa para manifestar la indignación. Hay otras obras mías en las que soy más dura con el lector si se entiende borde por novela exigente; no, aquí lo soy con el diagnóstico social, con ese buenismo, con ese discurso que nos quiere hacer ver la crisis como una oportunidad o que casi concluye que uno se muere de cáncer porque no ha sido suficientemente positivo… Hay ingenuidades que son perniciosas y liman el sentido crítico de esta época”.