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lunes, 12 de mayo de 2014

Ape Rotoma estuvo el viernes con sus Mensajes




Como estaba previsto, Ape Rotoma y sus Mensajes de texto y otros mensajes fueron presentados en la librería el pasado viernes por Jorge M. Molinero. Molinero tiene dedicado un poema en el libro, el titulado Sobre quejas y molestias. En el digital Último cero Laura Fraile comentaba lo siguiente:

"Son poemas que no tienen un tema único. Hablan del amor y la muerte, del tiempo y del sexo", aclara Ape. Dentro de estos Mensajes de texto y otros mensajes hay un recordatorio a lugares como El bar de mi amigo Chechu (Drunk song) a través de unos versos que éste dedica a 'los habituales del extinto bar La Cama', un sitio al que Ape describe como un 'refugio nuclear que protege del fracaso y del desánimo a unos cuantos denostados que devienen importantes y famosos personajes solo con estar allí'. Este poemario también se detiene en momentos como la 'pausa para echar un cigarrillo clandestino en el cuarto de las escobas', en la que nos deja escuchar la conversación entre un maliense y un colombiano, palabras que dan forma al poema Los de la limpieza

Ape dedica estos Mensajes de texto y otros mensajes a tres escritores: Emma Cabal, Karmelo C. Iribarren y Óscar Esquivias. 'Son personas que me empujaron a volver a escribir. En el caso de Karmelo, le envié unos cuantos poemas y él se los pasó a la editorial Renacimiento. Emma fue la que me dijo: coge esos poemas y mándaselos a Karmelo. Óscar también estuvo leyendo mis poemas antes de que se publicaran', explica este poeta. Los versos de Ape son directos, en su libro no hay lugar para los eufemismos. 'Cuando te diga te quiero, no será para decir eres única, no soy nada sin ti, por ti haría cualquier cosa... Cuando te diga te quiero estoy queriendo decir me voy a comer tus bragas', reconoce en Polisemia

También hay reflexiones sobre la escritura: 'Un buen poema debe decir muchas cosas, en renglones muy cortitos, dejar espacio en la página suficiente y aún de sobra para todas esas cosas que no dice', escribe en Renglones cortitos. Más delante, en He tardado en aprenderlo, reconoce algo más sobre esta tarea: "Es imprescindible para sobrevivir en este oficio no hacer ni puto caso a la opinión de los listos. De los tontos ya ni hablamos".






jueves, 8 de mayo de 2014

Mensajes de texto y otro mensajes, de Ape Rotoma, se presentará mañana viernes 9




Mensajes de texto y otros mensajes, de Ape Rotoma, e sel poemario que, editado por Renacimiento, será presentado el próximo viernes 9 de mayo, a las 8 de la tarde en la librería A pie de Página. Será introducido por Jorge M. Molinero. 

Ape Rotoma (José Alberto Rodríguez Tobes) nació en Aranda de Duero (Burgos) en 1967, lo que en efecto significa que no es precisamente un chaval. Desde entonces, ha hecho un poco de todo y un mucho de nada. En 2002, la Tertulia Literaria Ribereña y Arandina (Telira) edita “149 PCE (Algunos de los poemillas pergeñados entre 1987 y 1998)” y en 2014, Editorial Renacimiento, "Mensajes de texto y otros mensajes". Colecciona libros de poesía, clásicos griegos y romanos, novelas de ciencia ficción, ensayos sobre cine, psicoanálisis, drogas y otras rarezas.




Jorge M. Molinero


Ape Rotoma viene a Valladolid a por libros. Me manda un mensaje privado por el facebook para ver si podemos quedar a tomar un café. Nos vemos, hablamos y de repente se descuelga: ¿Quieres hacerme el prólogo para el poemario que saco el próximo año con Renacimiento? Sin compromisos, como si eso valiera de algo entre colegas. Sin compromiso, acepto, como si eso valiera de algo... 

En uno de los primeros poemas que aparecen en este Mensajes de texto y otros mensajes, llamado Objetivos, el arandino escribe:

"Después de la eyaculación 
todo pierde su sentido." 

Ahora, si eres de esa clase de gente rara que lee los prólogos, esperarás algo, no sé el qué, pero algo. La diferencia es que yo ya me he leído el poemario de Ape, me he tragado metafóricamente su eyaculación y he de darle la razón, no tiene sentido hablar sobre algo que tiene que defenderse sólo en el papel. Mejor no leer el prólogo, abordar los versos que siguen sin prejuicios. Si te has acercado a este libro es porque sabes, o al menos intuyes qué te vas a encontrar. Si ha sido casualidad, ¿qué puede aportarte los vacíos desvaríos de un colega del autor que, por amistad va a lanzar una perorata de alabanza y poética comida de polla? 

Ape Rotoma se confiesa sin pudor vago. De hecho, han pasado 12 años desde su primer poemario, 149 PCE, hasta este último por el momento, aunque a ese ritmo no descarto que sea el último de verdad. 

Doce años da para mucho, el poemario es gordito y Ape realiza un ejercicio de honestidad que no es fácil de ver en la poesía. Se exhibe y se expone, se muestra y da la sensación que le resbala lo que pueda pensar el lector. En este tiempo, el alcohol dejó a Ape Rotoma, no al revés, él no hace esfuerzos y yo, sinceramente, esperaba un trabajo atormentado, una bajada a los infiernos; agotar el filón comenzado por muchos otros antes, hemos quedado en que es vago, pero no. Se desmarca con un conjunto de poemas cotidianos, con la presencia, unas veces densa y las más, imperceptibles, del maestro Iribarren. Es el mayor miedo, creo, del de Aranda al afrontar este libro. Que te llamen mala copia de Iribarren, para mí, sería un piropo emocionante, pero en estos Mensajes no sucede, tiene vida propia y un estilo y voz bastante peculiar e inconfundible, no necesita de papá para caminar solo, ni mucho menos. 

Me suelen costar los poemas largos, soy géminis, me disperso rápido y busco atención en otras cosas y escotes, pero en este poemario, cuanto más extensos, más he disfrutado, porque en ellos el poeta saca su filosofía más vital, llana y humorística para denunciar, sin pretenderlo, la actual miseria humana, colocándose él en primera línea. 

Porque me ha parecido un poemario social, sin temor al estilo panfletario del que cojean muchos de los poemas de este estilo, pero el secreto está en no hacerlo a posta, como ha conseguido Ape, porque ¿hay poema más social que escribir lo que ves, lo que te pasa, sin revestirlo con cuchillos y megáfonos?. La serie de Los de la limpieza me parecen brutales, ácidos, desoladores y muy cínicos. Los poemas más personales y reales, sin florituras, en los que habla de sus penurias económicas son absolutamente geniales y botón de muestra de poesía de denuncia alejada de posturas. Honestidad, nada de cara a la galería. 

Los haikus, una gozada cada uno de ellos; los mensajes de texto, un género en sí mismo. La verdad es que al final, doce años no son nada y tal y que mereció la pena la espera para poder disfrutar por fin del segundo poemario de Ape Rotoma, poeta honesto, sincero y trasparente.

Ahora sólo te queda a ti leerlo y darme la razón, o no, porque 

Después de la eyaculación 
todo pierde su sentido.