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lunes, 10 de febrero de 2014

Los poetas sentados y de pie, vistos por Jesús Capa




El sábado pasado se presentó en la librería el libro Sentados o de pie. 9 poetas en su sitio, una antología editada por la Fundación Jorge Guillén. ¿De qué erectos y sentados hablamos? De Luis del Álamo, Luis Díaz Viana, Luis Santana, Javier Dámaso, Luis Alonso García (los de a pie de la foto) y de Carlos Medrano, Mario Pérez Antolín, Eduardo Fraile y Luis Ángel Lobato (los sentados).




El artista plástico Jesús Capa presentó el acto y nos pasa un texto contándonos su versión de la historia:


"Como surge. Un día, tomando un gintonic con Quique Señorans, me dijo que había hablado con Luis Alonso y Luis Ángel Lobato (los luises) para una presentación del libro 9 poetas sentados y de pie y que le tenía que hacer un pequeño cartel para la presentación, a lo que le contesté que sí ¡claro!. Pero la cosa no quedó ahí; cuando ya estábamos con nuestra segunda copa me dice: ¡Ah! Ya sé quién va hacer la presentación: ¡tú! Yo, sorprendido, le pregunté: ¿pero no tienes a nadie mejor para hacerlo? Y él: yo creo que tu lo harías bien. ¡Ah!, bueno pues la hago, le respondí. Cuando se lo digo a Concha, mi compañera, me mira extrañada y me dice: lo del cartel me parece bien pero ¿la presentación? (yo creo que pensaba algo así como pintorcito a tus pinceles) Estoy seguro de que tenía razón, pero ya había aceptado y como la presentación iba a ser en febrero y estábamos en otoño, me daba esa tranquilidad de las cosas lejanas, pero todo llega y aquí estoy sin saber muy bien lo que hay que decir en éstos casos. 

Primero pensé en centrar el asunto en el sistema creativo, algo que nos es común, pues creo que el proceso creativo tiene algo de similar entre pintura y poesía, por lo tanto para mí más agarraderos. Pero al final he optado por presentarles de la forma más sencilla y más personal, teniendo en cuenta las cosas que nos unen, que son un mismo pueblo, Medina de Rioseco, una misma década de nacimiento, los 50 del pasado siglo, un mismo colegio en el que hicimos el bachillerato, el San Buenaventura, el que, por cierto, un día me mandó una invitación para asistir a no se qué aniversario y después me encontré una noticia en “El Norte de Castilla” en la que además de anunciar el evento, decía que habían pasado por allí personas tan ilustres como Luis Ángel Lobato, Luis Alonso, y yo. No pude por menos que echarme a reír yo solo al recordar mis malas notas, que hicieron que abandonase el bachiller a medio camino, o a Luis Alonso, al que invitaron a marcharse por viejo verde prematuro. Eso sí, otra cosa ha sido Luis Ángel que acabó allí su bachiller como se debe, es decir, con buenas notas y buen comportamiento. En fin, así son las cosas. 

Nos conocimos de niños e hicimos amistad de adultos, y ahora, peinando canas, continuamos nuestra ya vieja relación de amistad. Una amistad entre bares y copas, conversaciones de libros, de arte, de cine, de política; bueno, de todo, como cada hijo de vecino. Sé que a veces, habríamos preferido nacer a orillas del río Hudson que a la ribera del Sequillo, pero eso es algo que no podíamos cambiar. 

En la adolescencia a los tres nos entra el gusanillo creativo y con él seguimos; siempre tratando de hacer una obra que comunique, que esté acorde con el momento que nos toca vivir, o discorde, ¿por qué no?. Unas veces como tocados por la Gracia, y las más por caminos tortuosos.




Umberto Eco decía: '…un proceso productivo estriba la mayoría de las veces en hacer cosas que inmediatamente son rechazadas, en retocar por enésima vez la pincelada rechazada, en probar las teclas del piano en busca de la nota deseada, en repasar de memoria el vocabulario en busca de la palabra adecuada'. 

Y siguiendo con las palabras encontradas en libros recuerdo que John Dewey dijo una vez: con respecto al acto creativo que es: 'la elaboración de una idea y una emoción vagas, en términos de un medio definido'. 

Para saber algo sobre la biografía de nuestros poetas, no hace falta más que leer la página correspondiente del libro en el que se cuenta vida y milagros. Pero lo mejor que podéis encontrar está en sus poemas, unos poemas que hay que leer despacio, preferiblemente en casa y de noche, acomodado en el sofá, junto a esa lámpara que ilumina el libro y deja el resto en oscuridad. Creo que el mejor halago que se puede hacer a un poeta es leer sus poemas. 

El filósofo Ludwig Wittgenstein decía: 'Si encima de la mesa hay un libro, eso es un estado de cosas, Si un dibujante quiere representar ese estado de cosas, los elementos del dibujo han de corresponder a los objetos de la realidad. Si expresamos esto por medio del lenguaje, la proposición es la figura de un estado de cosas en el lenguaje'. Ahora, es el momento en el que los poetas nos cuenten y lean su estado de cosas en el lenguaje."


Jesús Capa






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