a pie de página

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sábado, 22 de marzo de 2014

Poetas, poemas y paseantes de un viernes para la poesía




Tal como estaba previsto, ayer tuvo lugar por distintos ámbitos de la ciudad una lectura de jóvenes poetas. La librería A pie de Página pretendía con ello celebrar el Día Mundial de la Poesíaque no significa hoy toca poemas y mañana me olvido, sino vincularse con un movimiento internacional de sensibilización con esta forma expresiva. Pero Laura Fraile lo relataba muy bien en Último cero y nos tomamos la libertad de reproducir su redacción. Las fotografías que acompañamos están centradas en la lectura que tuvo lugar ante el Cafetín, en el atrio de la Catedral.

"Viernes, 12 horas del mediodía. Al igual que todos los días, Pepe acude a comprar una barra de pan a la panadería Masa Madre. Sin embargo, hoy se encuentra con una novedad. Una decena de personas están sentadas en un banco, ojeando unos folios mecanografiados con poemas. De repente una de estas personas se levanta, se dirige hacia una silla, se sienta y comienza a recitar unos versos de Gabriel Celaya. Después cede este lugar a una segunda persona, que empieza a leer un poema propio que recupera de la pantalla de su móvil. Ésta es la escena que se encontró esta mañana este cliente al ir a comprar el pan a su panadería habitual, que es la misma que se encontraron todas aquellas personas que decidieron entrar en este establecimiento de la calle Duque de Lerma, hoy reconvertido en uno de los escenarios donde se ha conmemorado el Día Internacional de la Poesía.




La jornada comenzó a las 11 horas de la mañana en el colegio Antonio Machado del barrio de la Pilarica, donde tuvo lugar la primera parada de una ruta que contó con la participación de los poetas Felipe Zapico y Chapu Valdegrama. Allí les esperaban el medio centenar de alumnos que acuden día tras día a sus aulas, desde donde han estado haciendo varias actividades relacionadas con la poesía durante las últimas semanas como un mural, un árbol formado por hojas en las que han ido escribiendo poemas de Gloria Fuertes y Antonio Machado y un libro ilustrado a partir del poema `Las moscas´, que ha sido el resultado de un taller de poesía.

Fue en la biblioteca de este centro donde esta mañana Felipe Zapico y Chapu Valdegrama empezaron a recitar una selección de poemas de Gloria Fuertes. Su público estaba constituido por una decena de niñas y niños de 3 años vestidos con babys de rayas que recibieron cada nuevo verso entre carcajadas. Zapico, ataviado con una camiseta que se preguntaba por una "liberqué, una igualiquién y una fraternicuándo", les leyó poemas que explicaban "cómo se dibuja un niño" y otros en los que se narraba la historia de una poeta casada con un poeto que tuvieron un soneto, lecturas que durante su despedida fueron agradecidas con un simpático "adiós, guapo". Chapu recitó otros poemas de Gloria Fuertes, aunque acompañándolos de algún otro de Karmelo C. Iribarren, como el que decía: "Las estaciones sirven para tres cosas muy importantes. Para que lleguen los trenes, para que se vuelvan a ir y para que lloren los enamorados", un poema que puede leerse en su libro `Versos que el viento arrastra.'




La siguiente parada de esta ruta poética tuvo lugar a partir de las 12 horas del mediodía en la panadería Masa Madre, hasta donde acudieron Chapu, Zapico, Mercedes Pastor, Manuela Serrano o Mercedes Parada Deu. Allí se recitaron poemas de autores como Roque Dalton, Federico García Lorca, Gabriel Celaya o Miguel Hernández, pero también textos propios que recordaron a las víctimas de las concertinas y las pateras, que rindieron homenaje a una América Latina sonriente o que clamaron por la paz en Ucrania. Entre los asistentes había algunas personas que habían ido expresamente a ver el recital, pero sobre todo muchos clientes que se encontraron con todos estos versos mientras hacían cola para su compra diaria. Fue así como pudieron disfrutar desde los enérgicos versos de Zapico recitando las diferentes tipologías de mamíferos que en su día describió Jesús Lizano a los tímidos versos de Mercedes Parada, quien comenzó su recital anunciando cómo la poesía es "una manera digna de convivir con la nada". 



Por la tarde, la celebración de este Día Internacional de la Poesía prosiguió con un nuevo recital en la farmacia de Gonzalo Mato de la calle Alamillos, donde este farmacéutico se estrenó con la lectura de un poema dedicado a una carpintería. A continuación tomó su turno el poeta Jorge M. Molinero, quien aprovechó para compartir el poema `Habitación de hostal con maleta llena de zapatos de un solo pie´, publicado en su libro `La noche que llovieron impermeables´. Pronto se sumaron otros poetas como Pablo Otero, Francisco Soto, Chapu Valdegrama, Luis Javier Pinar y Carmen Gc (estos dos últimos, por cierto, habían participado esta misma mañana en un combate poético en el IES Jorge Manrique de Palencia)

Un par de horas más tarde el recital continuó en las puertas de la Catedral, un lugar elegido especialmente para denunciar la construcción de un ascensor que supondrá unos costes de un millón de euros. Chapu Valdegrama y Jorge M. Molinero se estrenaron en este nuevo espacio con unos versos de Benedetti que leyeron desde la terraza del Cafetín, consiguiendo enseguida un respetuoso silencio por parte de la clientela del bar. A partir de ahí se fueron sumando las voces de Mercedes Pastor y Carmen Gc quienes, subidas a la barandilla de la Catedral, dedicaron unos poemas de denuncia a la obra recién comenzada, que fueron acompañados de un gran aplauso al que se unieron varios integrantes del 15M que se encontraban en un puesto informativo situado a sólo unos metros de distancia. 




Desde ahí se marcharon hacia la Plaza Mayor, donde se dividieron en dos grupos. El primero estaba constituido por Chapu Valdegrama, Mercedes Pastor, Pablo Otero y Jorge M. Molinero. Este último comenzó la lectura recitando el poema `El alcalde decreta´, que leyó en "honor" de Francisco Javier León de la Riva. Mientras tanto, el segundo grupo (constituido por Roberto R. Antúnez, Rodrigo Garrido Paniagua, Carmen Gc, Luis Javier Pinar, Manuel González y Antoine Lamarck) leyó algunos poemas en la librería El sueño de Pepa, desde donde más tarde caminaron hasta el inicio de la calle Santiago para recitar algunos poemas más subidos desde uno de los bancos de la Plaza Mayor. 




La última parada de este viernes se produjo en la librería A pie de página, que esta mañana había amanecido con el escaparate lleno de poemas como `Digo vivir´ de Blas de Otero, `La jaula´ de Alejandra Pizarnik, `Barrio recuperado´ de Jorge Luis Borges, `Me falta una palabra´ de Ángel González, `La gente dice´ de Gloria Fuertes o `Terciopelo azul´ de Isla Correyero. En esta librería les esperaba Enrique Señorans, que ha sido el coordinador de toda esta jornada, al que fueron acompañando todos los poetas que habían estado participando durante todo este viernes en los sucesivos recitales para compartir una lectura de poemas dedicada a Luis Miguel Rabanal."






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