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jueves, 8 de mayo de 2014

Mensajes de texto y otro mensajes, de Ape Rotoma, se presentará mañana viernes 9




Mensajes de texto y otros mensajes, de Ape Rotoma, e sel poemario que, editado por Renacimiento, será presentado el próximo viernes 9 de mayo, a las 8 de la tarde en la librería A pie de Página. Será introducido por Jorge M. Molinero. 

Ape Rotoma (José Alberto Rodríguez Tobes) nació en Aranda de Duero (Burgos) en 1967, lo que en efecto significa que no es precisamente un chaval. Desde entonces, ha hecho un poco de todo y un mucho de nada. En 2002, la Tertulia Literaria Ribereña y Arandina (Telira) edita “149 PCE (Algunos de los poemillas pergeñados entre 1987 y 1998)” y en 2014, Editorial Renacimiento, "Mensajes de texto y otros mensajes". Colecciona libros de poesía, clásicos griegos y romanos, novelas de ciencia ficción, ensayos sobre cine, psicoanálisis, drogas y otras rarezas.




Jorge M. Molinero


Ape Rotoma viene a Valladolid a por libros. Me manda un mensaje privado por el facebook para ver si podemos quedar a tomar un café. Nos vemos, hablamos y de repente se descuelga: ¿Quieres hacerme el prólogo para el poemario que saco el próximo año con Renacimiento? Sin compromisos, como si eso valiera de algo entre colegas. Sin compromiso, acepto, como si eso valiera de algo... 

En uno de los primeros poemas que aparecen en este Mensajes de texto y otros mensajes, llamado Objetivos, el arandino escribe:

"Después de la eyaculación 
todo pierde su sentido." 

Ahora, si eres de esa clase de gente rara que lee los prólogos, esperarás algo, no sé el qué, pero algo. La diferencia es que yo ya me he leído el poemario de Ape, me he tragado metafóricamente su eyaculación y he de darle la razón, no tiene sentido hablar sobre algo que tiene que defenderse sólo en el papel. Mejor no leer el prólogo, abordar los versos que siguen sin prejuicios. Si te has acercado a este libro es porque sabes, o al menos intuyes qué te vas a encontrar. Si ha sido casualidad, ¿qué puede aportarte los vacíos desvaríos de un colega del autor que, por amistad va a lanzar una perorata de alabanza y poética comida de polla? 

Ape Rotoma se confiesa sin pudor vago. De hecho, han pasado 12 años desde su primer poemario, 149 PCE, hasta este último por el momento, aunque a ese ritmo no descarto que sea el último de verdad. 

Doce años da para mucho, el poemario es gordito y Ape realiza un ejercicio de honestidad que no es fácil de ver en la poesía. Se exhibe y se expone, se muestra y da la sensación que le resbala lo que pueda pensar el lector. En este tiempo, el alcohol dejó a Ape Rotoma, no al revés, él no hace esfuerzos y yo, sinceramente, esperaba un trabajo atormentado, una bajada a los infiernos; agotar el filón comenzado por muchos otros antes, hemos quedado en que es vago, pero no. Se desmarca con un conjunto de poemas cotidianos, con la presencia, unas veces densa y las más, imperceptibles, del maestro Iribarren. Es el mayor miedo, creo, del de Aranda al afrontar este libro. Que te llamen mala copia de Iribarren, para mí, sería un piropo emocionante, pero en estos Mensajes no sucede, tiene vida propia y un estilo y voz bastante peculiar e inconfundible, no necesita de papá para caminar solo, ni mucho menos. 

Me suelen costar los poemas largos, soy géminis, me disperso rápido y busco atención en otras cosas y escotes, pero en este poemario, cuanto más extensos, más he disfrutado, porque en ellos el poeta saca su filosofía más vital, llana y humorística para denunciar, sin pretenderlo, la actual miseria humana, colocándose él en primera línea. 

Porque me ha parecido un poemario social, sin temor al estilo panfletario del que cojean muchos de los poemas de este estilo, pero el secreto está en no hacerlo a posta, como ha conseguido Ape, porque ¿hay poema más social que escribir lo que ves, lo que te pasa, sin revestirlo con cuchillos y megáfonos?. La serie de Los de la limpieza me parecen brutales, ácidos, desoladores y muy cínicos. Los poemas más personales y reales, sin florituras, en los que habla de sus penurias económicas son absolutamente geniales y botón de muestra de poesía de denuncia alejada de posturas. Honestidad, nada de cara a la galería. 

Los haikus, una gozada cada uno de ellos; los mensajes de texto, un género en sí mismo. La verdad es que al final, doce años no son nada y tal y que mereció la pena la espera para poder disfrutar por fin del segundo poemario de Ape Rotoma, poeta honesto, sincero y trasparente.

Ahora sólo te queda a ti leerlo y darme la razón, o no, porque 

Después de la eyaculación 
todo pierde su sentido.






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